La Creatividad a través del Arte, nos permite transformar nuestras experiencias internas en algo tangible, en una obra artística. Cuando estamos creando Arte, podemos lograr un nivel de concentración y plenitud que nos lleva a un estado de fluir, que es ese momento donde el tiempo parece diluirse y logramos estar presentes completamente insertos en el aquí y el ahora, logrando un equilibrio psicológico.
Por Carola Arriagada / Teórica del arte
Ensayo Creatividad y Arteterapia
U. de Chile. Stgo, Chile
El concepto de fluir, desarrollado por el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi, describe un estado mental en el que la persona se sumerge completamente en una actividad, sintiendo una armonía entre sus habilidades y el desafío que enfrenta. En este espacio, la mente se libera de la rumiación constante —esa voz crítica que alimenta la ansiedad, el estrés o la tristeza— y se centra en el acto creativo. Pintar, esculpir, tocar un instrumento o escribir pueden desencadenar este fenómeno, ya que exigen atención plena y activan una conexión profunda entre las manos, los sentidos y las emociones.
El estado de fluir actúa como un reseteo neuronal. Estudios demuestran que durante estas actividades, el cerebro reduce la actividad en la corteza prefrontal, asociada a la autocrítica y el juicio, mientras se estimula la producción de dopamina, neurotransmisor vinculado al placer y la motivación. Esto explica por qué, tras horas pintando o dibujando, muchas personas experimentan una calma similar a la de una sesión de meditación, pero con la ventaja añadida de haber creado algo propio.
Además el Arte nos permite utilizar un lenguaje alternativo a las palabras habituales, así podemos utilizar la creatividad para expresarnos más libremente y así externalizar los conflictos internos. Podemos identificar emociones y reconfigurar las expresiones, por ejemplo; en un dibujo las líneas discontinuas pueden expresar dolor y al crear un patrón de líneas repitiéndolas una al lado de la otra, podemos lograr una sensación de orden y control, y finalmente una gran tranquilidad.
La sanación emocional surge, entonces, de dos fuerzas complementarias: la creatividad como acto de liberación y el fluir como estado de presencia. Juntos, generan un círculo virtuoso: crear sin expectativas permite entrar en fluir, y el fluir, a su vez, nutre la confianza para seguir creando. Este ciclo rompe patrones de pensamiento negativos, fomenta la autoaceptación y, sobre todo, recuerda que el arte no requiere perfección, sino expresión personal.
Incorporar estas prácticas en la vida diaria no demanda grandes recursos. Basta con dedicar breves momentos a actividades manuales o artísticas y priorizando el proceso sobre el resultado. Así, un cuaderno de bocetos, un instrumento musical o incluso un jardín se convierten en espacios sagrados donde las emociones encuentran un canal de salida y la mente recupera su capacidad de permanecer en el presente, en calma, en paz.